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DOMINGO 10 DE AGOSTO REFLEXIÓN EVANGÉLICA

  • Admin
  • 30 jul 2025
  • 4 Min. de lectura

A. Evangelio


Tiempo ordinario

10 de agosto 2025

Lc 12, 32-48


No temáis, pequeño rebaño, porque vuestro Padre ha tenido a bien daros el Reino. Vendéos vuestros bienes y dad limosna. Haceos bolsas que no envejecen, un tesoro que no se agota en el cielo, donde el ladrón no llega ni la polilla corroe.Porque donde está vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón.Tened ceñidas vuestras cinturas y encendidas las lámparas,y estad como quienes aguardan a su amo cuando vuelva de las bodas, para abrirle al instante tan pronto llame. Dichosos aquellos siervos a los que, al volver su amo, los encuentre velando. En verdad os digo que se ceñirá la cintura, les hará sentar a la mesa, y acercándose, les servirá. Si viene a la segunda vigilia o a la tercera y los encuentra así, dichosos son ellos.Sabed esto: si el señor de la casa supiera a qué hora vendrá el ladrón, no permitiría que se horadase su casa. Estad también preparados, porque a la hora que no penséis, vendrá el Hijo del Hombre. Entonces Pedro preguntó:

Señor, ¿dices esta parábola por nosotros o también por todos?

Y el Señor contestó: ¿Quién es, pues, el administrador fiel y prudente a quien el señor pondrá al frente de su viña para dar su ración a su tiempo? Dichoso ese siervo si al llegar su señor lo encuentra obrando así. En verdad os digo que lo pondrá delante de toda su hacienda. Pero si ese siervo dijere en su corazón: “Mi señor tarda en venir”, y comienza a golpear a los criados y criadas, a comer y beber y embriagarse vendrá el señor de aquel criado el día que menos lo espera, a la hora que no sabe, y lo castigará duramente y le dará el pago de los infieles. El siervo que, conociendo la voluntad de su señor, no se preparó ni actuó según su voluntad, recibirá muchos azotes; pero el que, sin conocerla, hizo cosas dignas de azotes, recibirá pocos. Porque a quien mucho se le dio, mucho se le pedirá; y al que mucho se le confió, aún más se le demandará.




B. Pasajes paralelos



Evangelio de Mateo

24,42–51


Velad, pues, porque no sabéis qué día vendrá vuestro Señor. Entended bien esto: si el dueño de casa supiera a qué hora de la noche iba a venir el ladrón, estaría en vela y no dejaría abrir un boquete en su casa. Por eso, también vosotros estad preparados, porque en el momento que no penséis, vendrá el Hijo del Hombre. ¿Quién es, pues, el siervo fiel y prudente a quien el señor ha puesto al frente de su servidumbre para darles el alimento a su tiempo? Dichoso aquel siervo a quien su señor, al llegar, encuentre portándose así. Yo os aseguro que lo pondrá al frente de todos sus bienes. Pero si el mal siervo piensa: “Mi señor tarda”,y se pone a golpear a sus compañeros, y a comer y beber con los borrachos, vendrá el señor de ese siervo el día que no espera y a la hora que no sabe, y lo castigará con severidad y le asignará un lugar entre los hipócritas; allí será el llanto y el rechinar de dientes.




Evangelio de Marcos

13, 33-37


Estad atentos, velad, porque no sabéis cuándo será el momento. Es como un hombre que, al irse de viaje, dejó su casa y dio autoridad a sus siervos, a cada uno su tarea, y mandó al portero que velara. Velad, pues, porque no sabéis cuándo vendrá el señor de la casa: si al atardecer, a medianoche, al canto del gallo o al amanecer. No sea que, viniendo de improviso, os encuentre dormidos. Lo que a vosotros digo, a todos lo digo: ¡Velad!



C. Iluminación desde el Antiguo Testamento



Isaías 26,8-9


En el camino de tus juicios, Señor, te esperamos; a tu nombre y a tu memoria aspira el alma. Mi alma te desea por la noche, mi espíritu dentro de mí madruga por ti,porque cuando hay juicios tuyos en la tierra, aprenden justicia los habitantes del mundo.



Amós 4,12


“Por eso así te haré, Israel, y porque te lo he de hacer, ¡prepárate, Israel, para encontrarte con tu Dios!”





D. Contexto cultural en los tiempos de Jesús



Muchos judíos esperaban la llegada de un Mesías que trajera justicia, restaurara el Reino de Israel y liberara al pueblo.

Esta esperanza se centraba en la venida del Reino de Dios, aunque no todos lo entendían del mismo modo:

Los zelotes lo esperaban con violencia.

Los fariseos confiaban en la pureza de la Ley.

Los esenios esperaban el juicio divino y vivían retirados.

Jesús sorprende a todos anunciando un Reino presente y futuro, que no llega con poder militar, sino con la conversión del corazón, la humildad y la fidelidad.



E. Preguntas para Reflexionar



  1. ¿Confío realmente en que Dios quiere darme el Reino, como un Padre amoroso?


  1. ¿Qué temores me impiden vivir con serenidad y entrega total a su voluntad?


  1. ¿Dónde está mi verdadero tesoro? ¿En Dios o en mis posesiones, seguridades o planes?


  1. ¿Cómo vivo la limosna o la solidaridad con los que más necesitan?


  1. ¿Vivo mi fe de forma activa, como si Jesús pudiera venir hoy?


  1. ¿Qué me impide estar “despierto” en mi vida cristiana?

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