DOMINGO 01 DE MARZO REFLEXIÓN EVANGÉLICA
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A. Evangelio

II Domingo de Cuaresma
01 de marzo 2026
Mt 17, 1-19
Seis días después, Jesús tomó consigo a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan, y los llevó aparte a un monte alto. A la vista de ellos su aspecto cambió completamente: su cara brillaba como el sol y su ropa se volvió blanca como la luz. En seguida vieron a Moisés y Elías hablando con Jesús. Pedro tomó la palabra y dijo a Jesús: Señor, ¡qué bueno es que estemos aquí! Si quieres, levantaré aquí tres tiendas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías. Estaba Pedro todavía hablando cuando una nube luminosa los cubrió con su sombra y una voz que salía de la nube dijo: ¡Este es mi Hijo, el Amado; éste es mi Elegido, escúchenlo! Al oír la voz, los discípulos se echaron al suelo, llenos de miedo. Pero Jesús se acercó, los tocó y les dijo: «Levántense, no tengan miedo. Ellos levantaron los ojos, pero ya no vieron a nadie más que a Jesús. Mientras bajaban del monte, Jesús les ordenó: No hablen a nadie de esta visión hasta que el Hijo del Hombre haya resucitado de entre los muertos.
B. Pasajes paralelos

Evangelio de Marcos
9, 2-10
Seis días después, Jesús tomó consigo a Pedro, a Santiago y a Juan, y los llevó a ellos solos a un monte alto. A la vista de ellos su aspecto cambió completamente. Incluso sus ropas se volvieron resplandecientes, tan blancas como nadie en el mundo sería capaz de blanquearlas. Y se les aparecieron Elías y Moisés, que conversaban con Jesús. Pedro tomó la palabra y dijo a Jesús: Maestro, ¡qué bueno es que estemos aquí! Levantemos tres chozas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías. En realidad no sabía lo que decía, porque estaban aterrados. En eso se formó una nube que los cubrió con su sombra, y desde la nube llegaron estas palabras: Este es mi Hijo, el Amado, escúchenlo. Y de pronto, mirando a su alrededor, no vieron ya a nadie; sólo Jesús estaba con ellos. Cuando bajaban del cerro, les ordenó que no dijeran a nadie lo que habían visto, hasta que el Hijo del Hombre resucitara de entre los muertos. Ellos guardaron el secreto, aunque se preguntaban unos a otros qué querría decir eso de "resucitar de entre los muertos".

Evangelio de Lucas
9, 28-36
Unos ocho días después de estos discursos, Jesús tomó consigo a Pedro, a Santiago y a Juan y subió a un cerro a orar. Y mientras estaba orando, su cara cambió de aspecto y su ropa se volvió de una blancura fulgurante. Dos hombres, que eran Moisés y Elías, conversaban con él. Se veían en un estado de gloria y hablaban de su partida, que debía cumplirse en Jerusalén. Un sueño pesado se había apoderado de Pedro y sus compañeros, pero se despertaron de repente y vieron la gloria de Jesús y a los dos hombres que estaban con él. Como éstos estaban para irse, Pedro dijo a Jesús: Maestro, ¡qué bueno que estemos aquí! Levantemos tres chozas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías. Pero no sabía lo que decía. Estaba todavía hablando, cuando se formó una nube que los cubrió con su sombra, y al quedar envueltos en la nube se atemorizaron. Pero de la nube llegó una voz que decía: Este es mi Hijo, mi Elegido; escúchenlo. Después de oírse estas palabras, Jesús estaba allí solo. Los discípulos guardaron silencio por aquellos días, y no contaron nada a nadie de lo que habían visto.
C. Iluminación desde el Antiguo Testamento

Éxodo 24, 15-18
Moisés, pues, subió al monte, al que cubrió en seguida una nube. La Gloria de Yavé estaba bajando sobre el Sinaí, y la nube lo envolvió durante seis días. Al séptimo día, El llamó a Moisés de en medio de la nube. La Gloria de Yavé estaba en la cumbre del monte y los hijos de Israel la veían semejante a un fuego ardiente; Moisés entró en la nube mientras subía al monte. Moisés permaneció en el monte cuarenta días y cuarenta noches.

Exodo 40, 34-38
Entonces la Nube vino a cubrir la Tienda de las Citas y la Gloria de Yavé llenó la Morada. Moisés ya no podía entrar en la Tienda de las Citas, pues la Nube descansaba sobre ella y la Gloria de Yavé llenaba la Morada. A lo largo de su trayecto, los hijos de Israel se ponían en marcha en cuanto la Nube se elevaba de encima de la Morada. Pero mientras la Nube no se elevaba, ellos no se movían y esperaban el día en que de nuevo se elevara. Porque la nube de Yavé descansaba sobre la Morada durante el día a la vista de todo el pueblo de Israel, y durante la noche había fuego. Así sucedió a lo largo de su trayecto.
D. Contexto cultural en los tiempos de Jesús

En el tiempo de Jesús el mundo era políticamente oprimido, religiosamente intenso, culturalmente mixto (judío y helenístico), socialmente sencillo pero espiritualmente expectante.
Todo esto ayuda a entender por qué acontecimientos como la Transfiguración fueron interpretados como revelación mesiánica en un contexto cargado de esperanza y tensión.
E. Preguntas para Reflexionar

¿He tenido “momentos de monte”, experiencias donde sentí claramente la presencia de Dios?
¿Qué hago para subir al “monte”, es decir, para buscar espacios de oración y silencio?
¿Reconozco la gloria de Dios en medio de mi vida cotidiana?
La voz del Padre dice: “Este es mi Hijo amado… escúchenlo”.
¿Escucho realmente a Jesús en el Evangelio?
¿Qué palabra concreta de Jesús necesito obedecer hoy?
¿Hay algo que me impide escuchar (ruido, preocupaciones, orgullo)?



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