DOMINGO 27 DE SEPTIEMBRE REFLEXIÓN EVANGÉLICA
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A. Evangelio

XXVI Domingo del tiempo ordinario
27 de septiembre 2026
Mt 21, 28-32
¿Qué les parece? Un hombre tenía dos hijos y, dirigiéndose al primero, le dijo: "Hijo, quiero que hoy vayas a trabajar a mi viña". Él respondió: "No quiero". Pero después se arrepintió y fue. Dirigiéndose al segundo, le dijo lo mismo y este le respondió: "Voy, Señor", pero no fue. ¿Cuál de los dos cumplió la voluntad de su padre?. El primero, le respondieron. Jesús les dijo: Les aseguro que los publicanos y las prostitutas llegan antes que ustedes al Reino de Dios. En efecto, Juan vino a ustedes por el camino de la justicia y no creyeron en él; en cambio, los publicanos y las prostitutas creyeron en él. Pero ustedes, ni siquiera al ver este ejemplo, se han arrepentido ni han creído en él.
B. Pasajes paralelos

Evangelio de Lucas
18, 9-14
Jesús dijo esta parábola por algunos que estaban convencidos de ser justos y despreciaban a los demás. Dos hombres subieron al Templo a orar. Uno era fariseo y el otro publicano. El fariseo, puesto de pie, oraba en su interior de esta manera: Oh Dios, te doy gracias porque no soy como los demás hombres, que son ladrones, injustos, adúlteros, o como ese publicano. Ayuno dos veces por semana y doy la décima parte de todas mis entradas. Mientras tanto el publicano se quedaba atrás y no se atrevía a levantar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho diciendo: «Dios mío, ten piedad de mí, que soy un pecador. Yo les digo que este último estaba en gracia de Dios cuando volvió a su casa, pero el fariseo no. Porque el que se hace grande será humillado, y el que se humilla será enaltecido.

Evangelio de Lucas
15, 11-22
Jesús continuó: «Había un hombre que tenía dos hijos. El menor dijo a su padre: "Dame la parte de la hacienda que me corresponde." Y el padre repartió sus bienes entre los dos. El hijo menor juntó todos sus haberes, y unos días después, se fue a un país lejano. Allí malgastó su dinero llevando una vida desordenada. Cuando ya había gastado todo, sobrevino en aquella región una escasez grande y comenzó a pasar necesidad. Fue a buscar trabajo, y se puso al servicio de un habitante del lugar que lo envió a su campo a cuidar cerdos. Hubiera deseado llenarse el estómago con la comida que daban a los cerdos, pero nadie le daba algo. Finalmente recapacitó y se dijo: ¡Cuántos asalariados de mi padre tienen pan de sobra, mientras yo aquí me muero de hambre! Tengo que hacer algo: volveré donde mi padre y le diré: Padre, he pecado contra Dios y contra ti. Ya no merezco ser llamado hijo tuyo. Trátame como a uno de tus asalariados. Se levantó, pues, y se fue donde su padre. Estaba aún lejos, cuando su padre lo vio y sintió compasión; corrió a echarse a su cuello y lo besó. Entonces el hijo le habló: Padre, he pecado contra Dios y ante ti. Ya no merezco ser llamado hijo tuyo. Pero el padre dijo a sus servidores: ¡Rápido! Traigan el mejor vestido y pónganselo. Colóquenle un anillo en el dedo y traigan calzado para sus pies.

Evangelio de Marcos
1, 14-15
Después de que tomaron preso a Juan, Jesús fue a Galilea y empezó a proclamar la Buena Nueva de Dios. Decía: El tiempo se ha cumplido, el Reino de Dios está cerca. Cambien sus caminos y crean en la Buena Nueva.
C. Iluminación desde el Antiguo Testamento

1Samuel 15, 21-22
Bien es verdad que el pueblo ha tomado las ovejas y vacas, lo mejor, pero esto fue para sacrificarlo a Yavé en Guilgal. Entonces Samuel dijo: A Yavé no le agradan los holocaustos y los sacrificios, sino que se escuche su voz; la obediencia vale más que los sacrificios; la docilidad tiene más precio que la grasa de los corderos.

Oseas 6, 5-6
Por eso les envié profetas para desarraigarlos, y de mi propia boca salió su sentencia de muerte.Porque me gusta más el amor que los sacrificios, y el conocimiento de Dios, más que víctimas consumidas por el fuego.

Isaias 29, 13
El Señor ha dicho: Este pueblo me ofrece tan sólo palabras, y me honra con los labios, pero su corazón sigue lejos de mí. Su religión no vale, pues no son más que enseñanzas y obligaciones humanas.
D. Contexto cultural en los tiempos de Jesús

Los oyentes de Jesús habrían entendido la parábola de esta manera:
• Dios no juzga por la reputación social o religiosa.
• Una persona con un pasado de pecado puede responder al llamado de Dios y hacer su voluntad.
• La verdadera fidelidad no se demuestra con títulos, prestigio o palabras, sino con una obediencia concreta.
• La conversión siempre es posible y tiene más valor que una obediencia solo aparente.
Por eso esta parábola resultó tan provocadora: cuestionaba la seguridad religiosa de quienes se consideraban justos y abría la esperanza del Reino a quienes estaban dispuestos a cambiar de vida.
E. Preguntas para Reflexionar

1. ¿Qué nos enseña esta parábola sobre la verdadera obediencia a Dios?
2. ¿En qué momentos de mi vida he dicho "sí" a Dios con palabras, pero no con hechos?
3. ¿Ha habido ocasiones en que primero me resistí a la voluntad de Dios, pero después cambié de decisión?
4. ¿Qué actitudes necesito convertir para responder mejor al llamado del Señor?
5. ¿Qué me impide pasar de las buenas intenciones a las acciones concretas?
6. ¿Creo realmente que Dios ofrece una nueva oportunidad a quien se arrepiente?



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