DOMINGO 29 DE NOVIEMBRE REFLEXIÓN EVANGÉLICA
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A. Evangelio

Primer domingo de Adviento
29 de noviembre 2026
Mc 13, 33-37
Estad atentos y vigilad, porque ignoráis cuándo será el momento. Al igual que un hombre que se ausenta: deja su casa, da atribuciones a sus siervos, a cada uno su trabajo, y ordena al portero que vele; velad, por tanto, ya que no sabéis cuándo viene el dueño de la casa, si al atardecer, o a media noche, o al cantar del gallo, o de madrugada. No sea que llegue de improviso y os encuentre dormidos. Lo que a vosotros digo, a todos lo digo: ¡Velad!
B. Pasajes paralelos

Evangelio de Marcos
13, 33-37
Estad atentos y vigilad, porque ignoráis cuándo será el momento. Al igual que un hombre que se ausenta: deja su casa, da atribuciones a sus siervos, a cada uno su trabajo, y ordena al portero que vele; velad, por tanto, ya que no sabéis cuándo viene el dueño de la casa, si al atardecer, o a media noche, o al cantar del gallo, o de madrugada. No sea que llegue de improviso y os encuentre dormidos. Lo que a vosotros digo, a todos lo digo: ¡Velad!

Evangelio de Lucas
12, 35-40
Estén ceñidos vuestros lomos y las lámparas encendidas, y sed como hombres que esperan a que su señor vuelva de la boda, para que, en cuanto llegue y llame, al instante le abran. Dichosos los siervos, que el señor al venir encuentre despiertos: yo os aseguro que se ceñirá, los hará ponerse a la mesa y, yendo de uno a otro, les servirá. Que venga en la segunda vigilia o en la tercera, si los encuentra así, ¡dichosos de ellos! Entendedlo bien: si el dueño de casa supiese a qué hora iba a venir el ladrón, no dejaría que le horadasen su casa. También vosotros estad preparados, porque en el momento que no penséis, vendrá el Hijo del hombre.

Evangelio de Lucas
21, 34-36
Guardaos de que no se hagan pesados vuestros corazones por el libertinaje, por la embriaguez y por las preocupacines de la vida, y venga aquel Día de improviso sobre vosotros, como un lazo; porque vendrá sobre todos los que habitan toda la faz de la tierra. Estad en vela, pues, orando en todo tiempo para que tengáis fuerza y escapéis a todo lo que está para venir, y podáis estar en pie delante del Hijo del hombre.
C. Iluminación desde el Antiguo Testamento

Habacuc 2, 2-3
Entonces Yavé me respondió, diciendo: Escribe la visión, anótala en tablillas, para que pueda leerse de corrido. Esta visión espera su debido tiempo, pero se cumplirá al fin y no fallará; si se demora en llegar, espérala, pues vendrá ciertamente y sin retraso.

Exodo 12, 11
Y comerán así: con el traje puesto, las sandalias en los pies y el bastón en la mano. Ustedes no se demorarán en comerlo: es una pascua en honor de Yavé.
D. Contexto cultural en los tiempos de Jesús

En el siglo I, la mayoría de las personas vivía siguiendo el ritmo natural de la luz solar. No había electricidad ni relojes personales como los conocemos hoy. El trabajo se realizaba principalmente durante el día y, al llegar la noche, las actividades disminuían considerablemente. En la sociedad de Jesús existían grandes diferencias entre ricos y pobres. Algunas familias poseían casas, terrenos, animales o negocios que requerían personas encargadas de administrarlos. Un dueño podía ausentarse y dejar a sus servidores responsables de la propiedad.
Jesús dice:
“Es como un hombre que se fue de viaje: dejó su casa, dio a cada uno su tarea…” La casa representa aquello que Dios ha puesto bajo nuestra responsabilidad.
Cuando Jesús dice:
“Velen”
no está hablando simplemente de mantenerse despiertos físicamente.
Para sus oyentes, la idea de vigilancia tenía también un sentido religioso.
Significaba: estar atentos a la acción de Dios y ser fieles a la misión recibida.
Esto tiene raíces profundas en el Antiguo Testamento, donde aparecen figuras como el centinela, encargado de permanecer alerta y advertir al pueblo.
E. Preguntas para Reflexionar

¿Qué significa para mí “velar” en mi vida cotidiana?
¿Estoy atento a la presencia de Dios o vivo demasiado distraído por mis preocupaciones?
¿Qué cosas me están “adormeciendo” espiritualmente?
¿Estoy escuchando lo que Dios quiere decirme en este momento de mi vida?
¿Qué tarea me ha confiado el Señor?
¿Estoy cumpliendo esa tarea con responsabilidad y amor? ¿Hay alguna responsabilidad que estoy descuidando?
¿Estoy esperando al Señor con esperanza o con miedo?



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