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DOMINGO 15 DE MARZO REFLEXIÓN EVANGÉLICA

  • Admin
  • 23 feb
  • 4 Min. de lectura

A. Evangelio


Cuarto domingo de cuaresma

15 de marzo 2026

Juan 9, 1. 6-9. 13-17. 34-38


En aquel tiempo, al pasar, vio Jesús a un hombre ciego de nacimiento.

Entonces escupió en la tierra, hizo barro con la saliva, se lo untó en los ojos al ciego, y le dijo: Ve a lavarte a la piscina de Siloé (que significa Enviado).

Él fue, se lavó, y volvió con vista. Y los vecinos y los que antes solían verlo pedir limosna preguntaban: ¿No es ese el que se sentaba a pedir?.

Unos decían: El mismo.

Otros decían:

No es él, pero se le parece.

El respondía:

Soy yo. Llevaron ante los fariseos al que había sido ciego. Era sábado el día que Jesús hizo barro y le abrió los ojos. También los fariseos le preguntaban cómo había adquirido la vista. Él les contestó:

Me puso barro en los ojos, me lavé y veo.

Algunos de Los fariseos comentaban: Este hombre no viene de Dios, porque no guarda el sábado. Otros replicaban:

¿Cómo puede un pecador hacer semejantes signos?.

Y estaban divididos. Y volvieron a preguntarle al ciego: Y tú, ¿qué dices del que te ha abierto los ojos?. Él contestó: Que es un profeta.

Le replicaron: Has nacido completamente empecatado, ¿y nos vas a dar lecciones a nosotros?.

Y lo expulsaron. Oyó Jesús que lo habían expulsado, lo encontró y le dijo:

¿Crees tú en el Hijo del hombre?. Él contestó:

¿Y quién es, Señor, para que crea en él?.

Jesús le dijo: Lo estás viendo: el que te está hablando, ese es.

Él dijo: Creo, Señor.

Y se postró ante él.




B. Pasajes paralelos



Evangelio de Marcos

8, 22-26


Llegan a Betsaida. Le presentan un ciego y le suplican que le toque.Tomando al ciego de la mano, le sacó fuera del pueblo, y habiéndole puesto saliva en los ojos, le impuso las manos y le preguntaba: «¿Ves algo? El, alzando la vista, dijo: Veo a los hombres, pues los veo como árboles, pero que andan. Después, le volvió a poner las manos en los ojos y comenzó a ver perfectamente y quedó curado, de suerte que veía de lejos claramente todas las cosas. Y le envió a su casa, diciéndole: «Ni siquiera entres en el pueblo.



Evangelio de Mateo

9,27-31


Al retirarse Jesús de allí, lo siguieron dos ciegos que gritaban: «¡Hijo de David, ten compasión de nosotros! Cuando Jesús estuvo en casa, los ciegos se le acercaron, y Jesús les preguntó: ¿Creen que puedo hacer esto? Contestaron: Sí, Señor. Entonces Jesús les tocó los ojos, diciendo: «Hágase así, tal como han creído». Y sus ojos vieron. Después les ordenó severamente: «Cuiden de que nadie lo sepa. Pero ellos, en cuanto se fueron, lo publicaron por toda la región.



Evangelio de Lucas

18, 35-43


Ya cerca de Jericó, había un ciego sentado al borde del camino pidiendo limosna. Al oír que pasaba mucha gente, preguntó qué era aquello, y le dieron la noticia: ¡Es Jesús, el nazoreo, que pasa por aquí!

Entonces empezó a gritar: «¡Jesús, hijo de David, ten compasión de mí! Los que iban delante le levantaron la voz para que se callara, pero él gritaba con más fuerza: «¡Jesús, hijo de David, ten compasión de mí!»

Jesús se detuvo y ordenó que se lo trajeran, y cuando tuvo al ciego cerca, le preguntó:¿Qué quieres que haga por ti? Le respondió: Señor, haz que vea. Jesús le dijo: «Recobra la vista, tu fe te ha salvado.» Al instante el ciego pudo ver. El hombre seguía a Jesús, glorificando a Dios, y toda la gente que lo presenció también bendecía a Dios.



C. Iluminación desde el Antiguo Testamento



Isaias 9,1


El pueblo que caminaba en la noche divisó una luz grande; habitaban el oscuro país de la muerte, pero fueron iluminados.



Iasias 35,5


Entonces los ojos de los ciegos se despegarán, y los oídos de los sordos se abrirán.



Genesis 2, 7


Entonces Yahveh Dios formó al hombre con polvo del suelo, e insufló en sus narices aliento de vida, y resultó el hombre un ser viviente.





D. Contexto cultural en los tiempos de Jesús



En el judaísmo del siglo I estaba extendida la idea de que el sufrimiento era consecuencia del pecado. Se apoyaban en una interpretación simplificada de textos como el Libro de Job. También se creía que podía existir culpa heredada (cf. Libro del Éxodo 20,5).

Por eso los discípulos preguntan: “¿Quién pecó, él o sus padres?”

• No existía atención médica desarrollada.

• Los ciegos solían vivir de la mendicidad.

• La discapacidad podía asociarse a impureza o maldición.

• Socialmente estaban marginados.

La curación no solo devuelve la vista, sino también la dignidad social.



E. Preguntas para Reflexionar



1. ¿En qué áreas de mi vida necesito que Jesús me devuelva la vista?


2. ¿Reconozco mis propias cegueras o creo que “veo” perfectamente?


3. ¿Qué verdades evito mirar por miedo o comodidad?


4. ¿He pensado alguna vez que el dolor es castigo de Dios?


5. ¿Qué experiencias difíciles han terminado revelando algo nuevo en mi vida?


6. ¿En qué etapa de fe me encuentro yo?

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