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DOMINGO 26 DE ABRIL REFLEXIÓN EVANGÉLICA

  • Admin
  • hace 14 horas
  • 4 Min. de lectura

A. Evangelio


4º Domingo de Pascua

26 abril del 2026

Jn 10, 1-10


En verdad, en verdad os digo: el que no entra por la puerta en el redil de las ovejas, sino que escala por otro lado, ése es un ladrón y un salteador; pero el que entra por la puerta es pastor de las ovejas. A éste le abre el portero, y las ovejas escuchan su voz; y a sus ovejas las llama una por una y las saca fuera. Cuando ha sacado todas las suyas, va delante de ellas, y las ovejas le siguen, porque conocen su voz. Pero no seguirán a un extraño, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños. Jesús les dijo esta parábola, pero ellos no comprendieron lo que les hablaba. Entonces Jesús les dijo de nuevo: En verdad, en verdad os digo: yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que han venido delante de mí son ladrones y salteadores; pero las ovejas no les escucharon. Yo soy la puerta; si uno entra por mí, estará a salvo; entrará y saldrá y encontrará pasto. El ladrón no viene más que a robar, matar y destruir. Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia.




B. Pasajes paralelos



Evangelio de Mateo

18, 12-14


El ladrón no viene más que a robar, matar y destruir. Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia. Y si logra encontrarla, yo les digo que ésta le dará más alegría que las noventa y nueve que no se extraviaron. Pasa lo mismo donde el Padre de ustedes, el Padre del Cielo: allá no quieren que se pierda ni tan sólo uno de estos pequeñitos.



Evangelio de Lucas

15, 3-7


Entonces Jesús les dijo esta parábola: Si alguno de ustedes pierde una oveja de las cien que tiene, ¿no deja las otras noventa y nueve en el desierto y se va en busca de la que se le perdió, hasta que la encuentra? Y cuando la encuentra se la carga muy feliz sobre los hombros, y al llegar a su casa reúne a los amigos y vecinos y les dice: "Alégrense conmigo, porque he encontrado la oveja que se me había perdido." Yo les digo que de igual modo habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que vuelve a Dios que por noventa y nueve justos que no tienen necesidad de convertirse.



C. Iluminación desde el Antiguo Testamento


Jeremias 23, 1-4


¡Ay de esos pastores que pierden y dispersan las ovejas de mis praderas!» Así habla Yavé, el Dios de Israel, contra los pastores que pastorean a mi pueblo: «Ustedes han dispersado mis ovejas y las han echado en vez de preocuparse de ellas. Pero ahora me voy a preocupar de ustedes por todo el mal que cometieron -palabra de Yavé. Voy a reunir el resto de mis ovejas, llamándolas de todos los países adonde las haya dispersado. Las haré volver a sus pastos, donde se criarán y se multiplicarán. Yo pondré al frente de ellas pastores que las cuiden, y nunca más temerán o serán asustadas. Ya ninguna se perderá.


Ezequiel 34, 1-10


Se me comunicó esta palabra de Yavé: "Hijo de hombre, habla de parte mía contra los pastores de Israel, profetiza! Les dirás a los pastores: Esta es una palabra de Yavé: ¡Ay de ustedes, pastores de Israel: pastores que sólo se preocupan de ustedes mismos! ¿Acaso el pastor no tiene que preocuparse del rebaño? Se alimentan de leche, se visten con lana, sacrifican los animales gordos, pero no se preocupan de sus ovejas. No han reanimado a la oveja agotada, no se han preocupado de la que estaba enferma, ni curado a la que estaba herida, ni han traído de vuelta a la que estaba extraviada ni buscado a la que estaba perdida. Y a las que eran fuertes, las han conducido en base al terror. Sin pastores, mis ovejas se han dispersado: siendo así presa fácil de las fieras salvajes. Mi rebaño se dispersó por las montañas y colinas; el resto está disperso por todo el país, y nadie se preocupa o sale en su búsqueda. Por eso, pastores, escuchen la palabra de Yavé: Tan cierto como que yo vivo, dice Yavé, que si mis ovejas quedaron expuestas a los ladrones, si se convirtieron en presa de las fieras salvajes, la culpa es de los pastores. Mis pastores no se preocuparon de mis ovejas, se preocuparon de sí mismos pero no del rebaño. Por eso, pastores, ( ) Yavé habló: Me dirijo directamente a los pastores para quitarles mi rebaño. Ya no serán más los pastores de mi rebaño, pastores que sólo se preocupan de sí mismos. Arrancaré mis ovejas de su boca y ya no serán más su presa.


Isaias 40, 11


Como pastor, lleva a pastar a su rebaño, y su brazo lo reúne toma en brazos a los corderos, y conduce a las paridas.




D. Contexto cultural en los tiempos de Jesús



En el siglo I, el pastoreo era una actividad común: Los pastores vivían con las ovejas, las conocían y las protegían. Las ovejas dependían totalmente del pastor para: alimento, agua, defensa contra peligros.

Cuando Jesús habla de “pastor”, la gente entendía una relación de cuidado cercano, confianza y dependencia total. El redil era un recinto cerrado con muros de piedra, tenía una sola puerta de entrada. A veces el mismo pastor dormía en la entrada, haciendo de “puerta”.

Cuando Jesús dice «Yo soy la puerta», está diciendo:

Él es el único acceso seguro y el que protege la vida del rebaño.



E. Preguntas para Reflexionar



1. ¿Siento que Jesús me conoce personalmente, como el pastor a sus ovejas?


2. ¿Confío en que Él guía mi vida, incluso cuando no entiendo el camino?


3. ¿Me dejo conducir o intento ir por mi cuenta?


4. ¿Reconozco la voz de Jesús en medio de tantas voces (opiniones, redes, preocupaciones)?


5. ¿Qué cosas me distraen o me impiden escucharle?


6. ¿Cómo puedo aprender a distinguir su voz de otras que no vienen de Dios?



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