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DOMINGO 13 DE SEPTIEMBRE REFLEXIÓN EVANGÉLICA

  • Admin
  • hace 1 día
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A. Evangelio


XXIV Domingo del tiempo ordinario

13 de septiembre 2026

Mt 18, 21-35


Entonces Pedro se acercó con esta pregunta: «Señor, ¿cuántas veces tengo que perdonar las ofensas de mi hermano? ¿Hasta siete veces? Jesús le contestó: No te digo siete, sino setenta y siete veces. Aprendan algo sobre el Reino de los Cielos. Un rey había decidido arreglar cuentas con sus empleados, y para empezar, le trajeron a uno que le debía diez mil monedas de oro. Como el hombre no tenía con qué pagar, el rey ordenó que fuera vendido como esclavo, junto con su mujer, sus hijos y todo cuanto poseía, para así recobrar algo. El empleado, pues, se arrojó a los pies del rey, suplicándole: Dame un poco de tiempo, y yo te lo pagaré todo. El rey se compadeció y lo dejó libre; más todavía, le perdonó la deuda. Pero apenas salió el empleado de la presencia del rey, se encontró con uno de sus compañeros que le debía cien monedas. Lo agarró del cuello y casi lo ahogaba, gritándole: Págame lo que me debes. El compañero se echó a sus pies y le rogaba: Dame un poco de tiempo, y yo te lo pagaré todo. Pero el otro no aceptó, sino que lo mandó a la cárcel hasta que le pagara toda la deuda. Los compañeros, testigos de esta escena, quedaron muy molestos y fueron a contárselo todo a su señor. Entonces el señor lo hizo llamar y le dijo: Siervo miserable, yo te perdoné toda la deuda cuando me lo suplicaste. ¿No debías también tú tener compasión de tu compañero como yo tuve compasión de ti? Y hasta tal punto se enojó el señor, que lo puso en manos de los verdugos, hasta que pagara toda la deuda. Y Jesús añadió: Lo mismo hará mi Padre Celestial con ustedes, a no ser que cada uno perdone de corazón a su hermano.



B. Pasajes paralelos


Jn 8, 1-11


Jesús, por su parte, se fue al monte de los Olivos. Al amanecer estaba ya nuevamente en el Templo; toda la gente acudía a él, y él se sentaba para enseñarles. Los maestros de la Ley y los fariseos le trajeron una mujer que había sido sorprendida en adulterio. La colocaron en medio y le dijeron: «Maestro, esta mujer es una adúltera y ha sido sorprendida en el acto. En un caso como éste la Ley de Moisés ordena matar a pedradas a la mujer. Tú ¿qué dices? Le hacían esta pregunta para ponerlo en dificultades y tener algo de qué acusarlo. Pero Jesús se inclinó y se puso a escribir en el suelo con el dedo. Como ellos insistían en preguntarle, se enderezó y les dijo: Aquel de ustedes que no tenga pecado, que le arroje la primera piedra. Se inclinó de nuevo y siguió escribiendo en el suelo. Al oír estas palabras, se fueron retirando uno tras otro, comenzando por los más viejos, hasta que se quedó Jesús solo con la mujer, que seguía de pie ante él. Entonces se enderezó y le dijo: Mujer, ¿dónde están? ¿Ninguno te ha condenado? Ella contestó: Ninguno, señor. Y Jesús le dijo: Tampoco yo te condeno. Vete y en adelante no vuelvas a pecar.


Lc 6, 36-38


Sean compasivos como es compasivo el Padre de ustedes. No juzguen y no serán juzgados; no condenen y no serán condenados; perdonen y serán perdonados. Den, y se les dará; se les echará en su delantal una medida colmada, apretada y rebosante. Porque con la medida que ustedes midan, serán medidos ustedes.


Mc 11, 24-26


Por eso les digo: todo lo que pidan en la oración, crean que ya lo han recibido y lo obtendrán. Y cuando se pongan de pie para orar, si tienen algo contra alguien, perdónenlo, para que su Padre del Cielo les perdone también a ustedes sus faltas.



C. Iluminación desde el Antiguo Testamento


Exodo 34, 6-7


Y el pasó delante de Moisés diciendo con voz fuerte: Yavé, Yavé es un Dios misericordioso y clemente, tardo a la cólera y rico en amor y en fidelidad. El mantiene su benevolencia por mil generaciones y soporta la falta, la rebeldía y el pecado, pero nunca los deja sin castigo; pues por la falta de los padres pide cuentas a sus hijos y nietos hasta la tercera y la cuarta generación.


Isaias 55,7


Que el malvado deje sus caminos, y el criminal sus proyectos; vuélvanse a Yavé, que tendrá piedad de ellos, a nuestro Dios, que está siempre dispuesto a perdonar.



D. Contexto cultural en los tiempos de Jesús



Quienes escuchaban esta enseñanza entendían inmediatamente que:

• La deuda inmensa era imposible de pagar.

• El perdón del rey era extraordinario e inesperado.

• La falta de misericordia del siervo era escandalosa.

• La conclusión era clara: quien ha recibido la misericordia de Dios debe reflejar esa misma misericordia hacia los demás.

La parábola utiliza situaciones conocidas en la vida económica y social del siglo I para transmitir una verdad espiritual: el perdón recibido de Dios transforma la manera en que tratamos a quienes nos han ofendido.


E. Preguntas para Reflexionar


1. ¿Qué revela esta parábola acerca del carácter de Dios?


2. ¿Qué nos enseña sobre la gracia y la misericordia divinas?


3. ¿Cómo se relaciona el perdón de Dios con nuestra responsabilidad de perdonar?


4. ¿Hay alguien a quien me cuesta perdonar?


5. ¿He recibido el perdón de Dios con gratitud o lo doy por sentado?

6. ¿Actúo con la misma misericordia que deseo recibir de Dios?

7. ¿Confundo perdonar con justificar el mal o renunciar a la justicia?


8. ¿Qué obstáculos me impiden perdonar de corazón?











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