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DOMINGO 28 DE JUNIO REFLEXIÓN EVANGÉLICA

  • Admin
  • 6 may
  • 3 min de lectura

A. Evangelio


“ Domingo XIII del Tiempo Ordinario”

Junio 28 2026

Mt 10, 37-42


El que ama a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí; y el que ama a su hijo o a su hija más que a mí, no es digno de mí. El que no carga con su cruz y viene detrás de mí, no es digno de mí. El que vive su vida para sí la perderá, y el que sacrifique su vida por mi causa, la hallará. El que los recibe a ustedes, a mí me recibe, y el que me recibe a mí, recibe a Aquel que me ha enviado. El que recibe a un profeta porque es profeta, recibirá recompensa digna de un profeta. El que recibe a un hombre justo por ser justo, recibirá la recompensa que corresponde a un justo. Asimismo, el que dé un vaso de agua fresca a uno de estos pequeños, porque es discípulo, no quedará sin recompensa: soy yo quien se lo digo.




B. Pasajes paralelos



Evangelio de Lucas

14, 26-27


Si alguno quiere venir a mí y no se desprende de su padre y madre, de su mujer e hijos, de sus hermanos y hermanas, e incluso de su propia persona, no puede ser discípulo mío. El que no carga con su propia cruz para seguirme luego, no puede ser discípulo mío.



Evangelio de Marcos

8, 34-35


Luego Jesús llamó a sus discípulos y a toda la gente y les dijo: «El que quiera seguirme, que renuncie a sí mismo, tome su cruz y me siga. Pues el que quiera asegurar su vida la perderá, y el que sacrifique su vida (por mí y) por el Evangelio, la salvará.




Evangelio de Mateo

16, 24-25


Entonces dijo Jesús a sus discípulos: El que quiera seguirme, que renuncie a sí mismo, cargue con su cruz y me siga. Pues el que quiera asegurar su vida la perderá, pero el que sacrifique su vida por causa mía, la hallará.




C. Iluminación desde el Antiguo Testamento.


Deuteronomio 13, 7-9


Si tu hermano, hijo de tu padre, si tu hijo o tu hija, o la mujer que descansa en tu regazo o el amigo a quien amas tanto como a ti mismo, trata de seducirte en secreto, diciéndote: Vamos a servir a otros dioses, dioses que no conociste ni tú ni tus padres, dioses de los pueblos próximos o lejanos que te rodean de un extremo a otro de la tierra, no le harás caso ni lo escucharás. No tendrás piedad de él, no lo perdonarás ni lo encubrirás.


Proverbios 3, 5-6


Confía en el Señor con todo el corazón, y no te fíes de tu propia sabiduría.En cualquiera cosa que hagas, tenlo presente: él aplanará tus caminos.



D. Contexto cultural en los tiempos de Jesús



En el mundo judío del siglo I:

La familia era la base de identidad, seguridad y honor. La obediencia a los padres era un valor sagrado.

Romper con la familia implicaba perder apoyo económico y social

Por eso, decir “el que ama a su padre o madre más que a mí no es digno de mí” era impactante: Jesús pide una prioridad absoluta que supera el valor más importante de la sociedad.

En tiempos de Jesus, el honor era público (lo que los demás pensaban de ti)

La vergüenza era una pérdida grave de estatus, seguir a alguien cuestionado podía deshonrar a toda la familia.Seguir a Jesús podía significar rechazo social, burla o exclusión.



E. Preguntas para Reflexionar



  1. ¿Qué lugar ocupa Jesús en mi vida: primero, o después de otras personas y cosas?


  1. ¿Hay relaciones (familia, amigos) que influyen más que mi fe en mis decisiones?


  1. ¿Qué significa concretamente para mí “amar a Jesús sobre todo”?


  1. ¿Qué “cruces” concretas estoy llamado a cargar hoy?


  1. ¿Las vivo con fe o con rechazo?


  1. ¿Evito el sacrificio cuando seguir a Jesús me incomoda?



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