DOMINGO 26 DE OCTUBRE REFLEXIÓN EVANGÉLICA
- Admin
- 28 sept 2025
- 3 Min. de lectura
A. Evangelio

TIEMPO ORDINARIO
26 de octubre 2025
Lc 18, 9-14
Jesus dijo también esta parábola a algunos que se confiaban en sí mismos por considerarse justos y despreciaban a los demás: Dos hombres subieron al Templo a orar: uno era fariseo y el otro, publicano. El fariseo, quedándose de pie, oraba para sus adentros: “¡Oh Dios!, te doy gracias porque no soy como los demás hombres: ladrones, injustos, adúlteros; ni como ese publicano. Ayuno dos veces por semana y pago el diezmo de todo lo que tengo”. Pero el publicano, quedándose lejos, no se atrevía ni a levantar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho diciendo: “¡Oh Dios!, ten compasión de mí, que soy un pecador”. Os digo que este bajó a su casa justificado, y aquel no. Porque todo el que se ensalza será humillado, y todo el que se humilla será enaltecido.»
B. Pasajes paralelos

Evangelio de Mateo
6,1-6
Cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos; de lo contrario, no tendréis recompensa de vuestro Padre celestial. Por tanto, cuando des limosna, no lo vayas pregonando como hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles para ser honrados por los hombres; en verdad os digo que ya han recibido su recompensa. Tú, en cambio, cuando des limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha, para que tu limosna quede en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará. Y cuando oréis, no seáis como los hipócritas, que gustan orar de pie en las sinagogas y en las esquinas para ser vistos por los hombres; en verdad os digo que ya han recibido su recompensa.Tú, en cambio, cuando ores, entra en tu habitación, cierra la puerta y ora a tu Padre que está en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.

Evangelio de Mateo
23,12
El que se ensalza será humillado, y el que se humilla será ensalzado.
C. Iluminación desde el Antiguo Testamento

Salmo 51, 17
El sacrificio que te agrada es un espíritu contrito;
un corazón quebrantado y humillado, oh Dios, tú no lo desprecias.

Eclesiástico 35, 14-16
Él no hace acepción de personas contra el pobre; escucha la súplica del oprimido. No desprecia la súplica del huérfano ni de la viuda cuando repite su queja. La oración del humilde atraviesa las nubes…

Isaías 66,2
Todo esto lo hizo mi mano, y todo esto llegó a ser oráculo del Señor
Pero en éste pondré mis ojos: en el humilde y abatido de espíritu,
que tiembla ante mi palabra.
D. Contexto cultural en los tiempos de Jesús

La cultura judía valoraba la humildad ante Dios, pero también existía la tentación de la autosuficiencia religiosa, especialmente entre los fariseos.
El concepto de justificación (ser declarado justo ante Dios) estaba estrechamente ligado al cumplimiento de la Ley y las obras. Jesús revela que la verdadera justificación no depende del mérito externo sino de la actitud del corazón, especialmente la humildad y el reconocimiento del propio pecado.
E. Preguntas para Reflexionar

¿Con cuál de los dos personajes me identifico más: con el fariseo orgulloso o con el publicano humilde? ¿Por qué?
¿En qué ocasiones puedo caer en la tentación de juzgar a los demás o sentirme superior espiritualmente?
¿Cómo es mi actitud en la oración: busco ser visto por otros o hablo sinceramente con Dios desde el corazón?
4. ¿Reconozco mis limitaciones y necesito la misericordia de Dios o confío demasiado en mis propios méritos?
5. ¿De qué maneras puedo cultivar una humildad auténtica en mi vida diaria y en mi relación con Dios?
6. ¿Cómo puedo evitar que la religión se convierta en una fachada para impresionar a otros y en cambio sea un camino sincero de encuentro con Dios?



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