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DOMINGO 16 DE AGOSTO REFLEXIÓN EVANGÉLICA

  • Admin
  • hace 2 días
  • 7 min de lectura

A. Evangelio



XX Domingo del tiempo ordinario

16 de agosto 2026

Mt 15, 21-28


Jesús marchó de allí y se fue en dirección a las tierras de Tiro y Sidón. Una mujer cananea, que llegaba de ese territorio, empezó a gritar: ¡Señor, hijo de David, ten compasión de mí! Mi hija está atormentada por un demonio. Pero Jesús no le contestó ni una palabra. Entonces sus discípulos se acercaron y le dijeron: Atiéndela, mira cómo grita detrás de nosotros. Jesús contestó: «No he sido enviado sino a las ovejas perdidas del pueblo de Israel. Pero la mujer se acercó a Jesús; y, puesta de rodillas, le decía: ¡Señor, ayúdame! Jesús le dijo: No se debe echar a los perros el pan de los hijos. La mujer contestó: Es verdad, Señor, pero también los perritos comen las migajas que caen de la mesa de sus amos. Entonces Jesús le dijo: Mujer, ¡qué grande es tu fe! Que se cumpla tu deseo.Y en aquel momento quedó sana su hija.



B. Pasajes paralelos



Evangelio de Marcos

7, 24-30


Jesús decidió irse hacia las tierras de Tiro. Entró en una casa, y su intención era que nadie lo supiera, pero no logró pasar inadvertido. Una mujer, cuya hija estaba en poder de un espíritu malo, se enteró de su venida y fue en seguida a arrodillarse a sus pies. Esta mujer era de raza sirofenicia, y pidió a Jesús que echara al demonio de su hija. Jesús le dijo: Espera que se sacien los hijos primero, pues no está bien tomar el pan de los hijos para echárselo a los perritos. Pero ella le respondió: «Señor, los perritos bajo la mesa comen las migajas que dejan caer los hijos. Entonces Jesús le dijo: Puedes irte; por lo que has dicho el demonio ya ha salido de tu hija.Cuando la mujer llegó a su casa, encontró a la niña acostada en la cama; el demonio se había ido.



Evangelio de Lucas

7, 1-10


Cuando terminó de enseñar al pueblo con estas palabras, Jesús entró en Cafarnaún.Había allí un capitán que tenía un sirviente muy enfermo al que quería mucho, y que estaba a punto de morir. Habiendo oído hablar de Jesús, le envió algunos judíos importantes para rogarle que viniera y salvara a su siervo. Llegaron donde Jesús y le rogaron insistentemente, diciéndole: Este hombre se merece que le hagas este favor, pues ama a nuestro pueblo y nos ha construido una sinagoga. Jesús se puso en camino con ellos. No estaban ya lejos de la casa, cuando el capitán envió a unos amigos para que le dijeran: Señor, no te molestes, pues ¿quién soy yo, para que entres bajo mi techo? Por eso ni siquiera me atreví a ir personalmente donde ti. Basta que tú digas una palabra y mi sirviente se sanará. Yo mismo, a pesar de que soy un subalterno, tengo soldados a mis órdenes, y cuando le ordeno a uno: "Vete", va; y si le digo a otro: "Ven", viene; y si digo a mi sirviente: "Haz esto", lo hace. Al oír estas palabras, Jesús quedó admirado, y volviéndose hacia la gente que lo seguía, dijo: Les aseguro, que ni siquiera en Israel he hallado una fe tan grande. Y cuando los enviados regresaron a casa, encontraron al sirviente totalmente restablecido.



C. Iluminación desde el Antiguo Testamento


I Reyes 5, 15-26


Hiram, rey de Tiro, envió sus servidores a Salomón, porque oyó que había sido ungido rey en lugar de su padre; Hiram había sido siempre amigo de David. Salomón mandó decir a Hiram: Sabe bien que mi padre, David, no pudo edificar una Casa para Yavé, su Dios, a causa de las guerras en que sus enemigos lo envolvieron hasta que Yavé los puso bajo la planta de sus pies. Hoy, Yavé, mi Dios, me ha concedido paz por todas partes y no tengo adversarios ni quien me quiera mal. Ahora quiero edificar una Casa al Nombre de Yavé, mi Dios, según lo que Yavé dijo a mi padre: El hijo tuyo, que yo pondré en tu lugar sobre tu trono, me edificará una Casa. Así, pues, ordena que se corten para mí cedros del Líbano. Mis servidores ayudarán a los tuyos y te pagaré como salario de tus servidores lo que tú me digas, pues tú sabes que no hay nadie en mi pueblo que sepa talar árboles como ustedes los sidonios. Cuando Hiram oyó las palabras de Salomón, se alegró mucho y dijo: Bendito sea hoy Yavé, pues ha dado a David un hijo sabio para gobernar este numeroso pueblo. Y mandó contestar a Salomón: «He oído lo que me enviaste decir; yo daré cuanto deseas en madera de cedro y de ciprés. Mis servidores los bajarán desde el Líbano hasta el mar, yo los pondré en balsas y los llevaré al lugar que me mandes; allí los soltarán y tú los cargarás. Yo desearía que me los pagues con víveres, que me proporcionarás para mi casa. Hiram facilitó a Salomón toda la madera de cedro y ciprés que necesitaba. Salomón dio a Hiram veinte mil cargas de trigo para la manutención de su casa y veinte mil medidas de aceituna molida. Así lo hizo Salomón todos los años. Yavé dio sabiduría a Salomón, como se lo había prometido, y hubo paz entre Hiram y Salomón; ambos pactaron una alianza entre sí.


Isaias 23, 1-18


Profecía contra Tiro: Lloren, navíos de Tarsis, porque ha sido destruido su puerto. Al volver del país de Quitim supieron la noticia. ¡Ustedes se han quedado sin voz, gente de la costa, comerciantes de Sidón! Ustedes atravesaban el mar y vivían del tráfico transmarino. El grano del valle del Nilo era su riqueza, que vendían al mundo entero¡Qué vergüenza, Sidón! Tú preguntas: «¿Acaso no he tenido hijos y sufrido los dolores de parto, educado a jóvenes y niñas? Cuando se enteren en Egipto, la suerte de Tiro los hará temblar. Vuelvan, pues, a Tarsis, y dejen que se lamenten los habitantes de la costa, habitantes de la costa. ¿Dónde está ahora la ciudad orgullosa, que tenía tantos años de antigüedad y que llegó muy lejos en sus andanzas para establecerse allá sus sucursales? ¡Quién es, pues, el que ha tramado esto en contra de Tiro, la reina, cuyos comerciantes eran príncipes y sus negociantes, los grandes de la tierra? Esto lo ha tramado Yavé de los Ejércitos, para echar abajo todo su prestigio y para humillar a los más grandes del mundo.¡Ara el campo, ahora, hija de Tarsis, no hay más puerto! Yavé extendió su mano sobre el mar para derribar a grandes potencias; él dio una orden referente a Canaán: Sus fortalezas serán destruidas. El dijo: ¡Ya no triunfarás más, Hija de Sidón, muchacha que has sido violada! Levántate y márchate a Quitim, que allí tampoco tendrás tranquilidad. Pues mira cómo está la atierra de Caldea, este pueblo ya no existe, Asiria lo ha entregado a las fieras del desierto. Levantaron torres de asalto, demolieron sus castillos, y sólo quedan escombros. ¡Lloren, navíos de Tarsis, porque ha sido destruido su puerto! Entonces Tiro será olvidada durante setenta años, esto es la duración de un reinado. Pero al cabo de los setenta años, a Tiro le pasará lo mismo que a la prostituta de la canción: Toma la guitarra y recorre la ciudad, prostituta olvidada, toca lo mejor que puedas. Puede ser que con tus canciones se vuelvan a acordar de ti. Después de los setenta años, Yavé se interesará de nuevo por Tiro, quien volverá a cobrar su salario de prostituta y se entregará a todos los reyes del mundo. Pero sus ganancias y ahorros no serán, esta vez, guardados ni se acumularán, sino que serán consagrados a Yavé. Esos fondos se usarán para aquellos que ofician en su presencia, y con esto tendrán buena comida y se vestirán como príncipes.


Deuteronomio 7, 1-6


Yavé, tu Dios, te introducirá en la tierra adonde vas y que pasará a ser tuya; arrojará delante de ti a muchos pueblos, al heteo y al guergaseo, al amorreo y al cananeo, al fereceo, al jeveo y al jebuseo, siete naciones mucho más numerosas y poderosas que tú. Cuando las entregue en tus manos y tú las derrotes, los exterminarás según la ley del anatema. No harás alianza con ellas ni les tendrás compasión. No te emparentarás con ellas, dando tus hijas a sus hijos, ni tomando sus hijas para tus hijos, porque seducirían a tus hijos para que me abandonen y adoren a dioses extranjeros, con lo que la ira de Yavé se encendería contra ustedes y luego los eliminaría. Por el contrario, esto es lo que deben hacer: derriben sus altares y hagan pedazos las imágenes, arrasen sus bosques sagrados y quemen sus ídolos. Eres un pueblo consagrado a Yavé, tu Dios. Yavé te ha elegido de entre todos los pueblos que hay sobre la faz de la tierra, para que seas su propio pueblo.



D. Contexto cultural en los tiempos de Jesús



En la sociedad judía del siglo I, una mujer tenía un acceso más limitado a la vida pública que un hombre. Además, esta mujer era extranjera y se acerca sola a un maestro judío, rompiendo varias barreras sociales y culturales. Su insistencia refleja la desesperación de una madre por la salud de su hija.

La expresión «Señor, Hijo de David» es significativa. Aunque era gentil, la mujer reconoce en Jesús al Mesías esperado por Israel. En los evangelios, este reconocimiento resulta llamativo porque algunos miembros del propio pueblo judío todavía cuestionan quién es Jesús. La imagen del pan y los «perritos» se entiende mejor desde la cultura de la época.

• Los hijos representan, en primer lugar, al pueblo de Israel.

• El pan simboliza los dones y las bendiciones del Reino de Dios.

• El término griego empleado puede referirse a perritos domésticos, no a perros callejeros. Esto atenúa el tono de la comparación, aunque sigue marcando una prioridad en el orden de la misión de Jesús.

La respuesta de la mujer acepta esa prioridad, pero confía en que la misericordia de Dios también puede alcanzar a quienes están fuera de Israel.



E. Preguntas para Reflexionar


  1. ¿Qué papel tienen la humildad y la confianza en la respuesta de la mujer?


  1. ¿Cómo muestra este pasaje que el plan de Dios alcanza también a los gentiles?


  1. ¿Qué dificultades podrían estar debilitando tu perseverancia en la oración?

  1. ¿Hay alguna situación en la que necesites seguir confiando en Dios, aunque la respuesta parezca demorarse?


  1. ¿Cómo reaccionas cuando Dios no responde de la manera o en el momento que esperas?


  1. ¿Qué puedes aprender de la humildad de la mujer cananea?













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