DOMINGO 12 DE OCTUBRE REFLEXIÓN EVANGÉLICA
- Admin
- 28 sept 2025
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A. Evangelio

Tiempo ordinario
12 de octubre 2025
Lc 17, 11-19
Mientras Jesús iba a Jerusalén, pasó entre Samaria y Galilea. Cuando entraba en un pueblo, le salieron al encuentro diez leprosos, que se quedaron a cierta distancia y gritaron: «¡Jesús, Maestro, ten compasión de nosotros! Él los vio y les dijo: «Id a presentaros a los sacerdotes.» Y mientras iban, quedaron limpios. Entonces uno de ellos, al ver que había sido curado, volvió, alabando a Dios a gran voz. Y se postró rostro en tierra a los pies de Jesús para darle gracias; y este era samaritano. Jesús preguntó: «¿No fueron diez los que quedaron limpios? ¿Y dónde están los nueve? ¿No hubo quien volviera para dar gloria a Dios sino este extranjero? Y le dijo: Levántate, vete; tu fe te ha salvado.
B. Pasajes paralelos

Evangelio de Marcos
1, 40-45
Y llegó a Jesús un leproso, rogándole y postrándose ante él, y le dijo: «Si quieres, puedes limpiarme.Jesús, compadecido, extendió la mano, lo tocó y le dijo: «Quiero, queda limpio. En seguida la lepra desapareció y quedó limpio. Entonces Jesús lo mandó con mucha insistencia: «Mira, no se lo digas a nadie; pero ve, preséntate al sacerdote y ofrece por tu purificación lo que Moisés mandó, para que les sirva de testimonio. Pero él se fue y empezó a proclamarlo abiertamente, tanto que Jesús ya no podía entrar públicamente en ninguna ciudad, sino que estaba fuera, en lugares solitarios, y la gente acudía a él de todas partes.

Evangelio de Lucas
5, 12-16
Aconteció que, mientras Jesús estaba en una de las ciudades, llegó un hombre cubierto de lepra; y al verlo, se postró rostro en tierra y le rogó diciendo: «Señor, si quieres, puedes limpiarme. Jesús extendió la mano, lo tocó y le dijo: «Quiero, queda limpio.» Y al instante desapareció la lepra. Jesús le mandó estrictamente que no lo dijese a nadie, sino que se presentase al sacerdote y ofreciese por su curación lo que Moisés había mandado, para que les sirviese de testimonio. Pero la noticia se difundió aún más, y mucha gente venía a él para ser curada de sus enfermedades. Él, sin embargo, se retiraba a lugares solitarios y oraba.
C. Iluminación desde el Antiguo Testamento

Números 12, 13-15
Y Moisés clamó al Señor: «¡Dios mío, te ruego, sana a esta mujer! Pero el Señor dijo a Moisés: «Si ella no es curada para el día de la muerte, quedará impura; cualquiera que la toque será impuro hasta la tarde. Miriam quedó como un leproso blanco; entonces Moisés la sacó del campamento, y estuvo fuera del campamento siete días. Después fue admitida otra vez.

Isaías 53, 4-5
Y con todo, eran nuestras dolencias las que él llevaba, y nuestros dolores los que soportaba. Nosotros lo considerábamos como castigado, herido por Dios y humillado. Mas él fue herido por nuestras rebeldías, molido por nuestras culpas. El castigo que nos da la paz cayó sobre él, y por sus heridas hemos sido sanados.
D. Contexto cultural en los tiempos de Jesús

Los judíos y samaritanos no se trataban (cf. Juan 4,9), pero en este pasaje, un samaritano es el único que vuelve a dar gracias. Jesús rompe barreras religiosas y étnicas: destaca que la fe y la gratitud pueden venir de quien menos se espera.En el mundo judío, la curación era vista como una señal del favor de Dios. Jesús va más allá: el samaritano no solo fue sanado físicamente, sino también salvado por su fe: Tu fe te ha salvado.
E. Preguntas para Reflexionar

¿Reconozco los momentos en que Dios ha obrado en mi vida? ¿Soy consciente de sus “sanaciones” (físicas, emocionales, espirituales)?
¿Me identifico más con los nueve que no regresaron o con el que volvió a dar gracias?¿Cómo es mi actitud frente a la gratitud?
¿He experimentado exclusión, soledad o rechazo como los leprosos?
¿Qué papel ha jugado Dios en esos momentos?
¿Quiénes son hoy los “leprosos” en mi entorno?
¿Qué hago yo para incluir, acercarme o sanar?
¿Qué obstáculos me impiden volver a Jesús con humildad y gratitud?



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